La nota que alguien quiso apagar

Prince fue un hombre pequeño que vivía como un gigante. En un escenario no importaban los centímetros sino la magnitud de su presencia. La guitarra en sus manos se convertía en voz, en confesión, en un idioma inventado cada noche. Mezclaba funk, rock, gospel, soul… y algo intangible, casi místico. Cantaba con seda y desgarraba con fuego. Su música olía a madrugada húmeda, a terciopelo, a lluvia sobre asfalto caliente. No era comparable a nadie porque era él mismo.Murió en 2016. Oficialmente, un accidente. Pastillas adulteradas, fentanilo. Muchos creemos otra cosa. Prince no murió por azar. Era demasiado libre, demasiado dueño de su vida y la libertad así paga un precio alto. Había visto demasiadas grietas en la industria, demasiadas manos intentando moldear su música y su cuerpo. Su caída no fue casualidad sino un cierre abrupto de un ciclo incómodo para quienes temen lo que no pueden controlar.Paisley Park quedó vacío. Afuera velas, humo y canciones flotando como ecos eternos. Adentro silencio y preguntas que no se responden. Quedó su obra como un testamento, mezcla de provocación, delicadeza y resistencia. Prince no solo cambió el sonido de la música sino que lo reinventó. Inventó un lenguaje donde el sexo, la espiritualidad y la rebeldía coexistían como olas en tempestad. Fue un alquimista del sonido, un constructor de atmósferas imposibles de imitar.Su vida fue una lucha constante contra contratos, etiquetas, prejuicios y contra sí mismo. Su legado no se mide en discos ni premios sino en ese misterio intacto que deja cada vez que suena una nota suya. Muchos creemos que Prince fue liquidado no solo por lo que hizo sino por lo que representaba, la libertad absoluta de ser.Mientras sus acordes siguen resonando queda la pregunta flotando como un suspiro perpetuo, qué hubiese pasado si Prince hubiera podido vivir sin cadenas.

Esta entrada fue publicada en Fotografía en el cine. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La nota que alguien quiso apagar

  1. Susana Batallan dijo:

    Mi amado Principe, el mejor guitarrista , el brillante compositor, el hombre de metro y medio más sexi, rezumaba erotismo por sus poros y espiritualidad por sus preciosisimos ojos. Nadie puede igualarse , un Mozart del siglo XXI. Ante tanta mediocridad existente. Dios bendiga a Prince.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Tus datos están seguros con nosotros. Solo utilizaremos tu email para responder a tu consulta y tu nombre para dirigirnos a ti.

Los datos que proporciones en este formulario solo se guardarán el tiempo necesario para responderte, no serán incorporados a ninguna lista o base de datos ni se usarán para enviarte publicidad. En ningún caso cederemos o venderemos tus datos a terceros.

Tienes derecho a consultar, rectificar o eliminar tus datos personales en cualquier momento, contactando con nosotros en fotocreativos@augustorodriguez.es. El responsable del tratamiento es Augusto Rodríguez Criado.