POR LA CÁNDIDA ADOLESCENCIA
Hace dos noches que volví a escuchar esa evocadora frase. Se la decía Robert Redford a Mary Louise Strep mientras brindaban después de una cena bajo las estrellas de Kenia, en uno de los más hermosos films de Sdyney Pollack: Memorias de África. Interpretaban a dos aventureros, a dos almas libres que, no obstante haber alcanzado la libertad y unos meses de felicidad, el curso de los acontecimientos, les obligó a decidir que hacer en el futuro con una situación a la que los dos se habían dejado arrastrar de forma consciente y no sin haber valorado las consecuencias.
Pero el tiempo y el destino tienen sus propias reglas y a veces las cambian o simplemente, hacen trampas. Aquel brindis que parecía el puente que les llevaría de la vivencia de una sincera amistad al inicio de una relación amorosa que ambos deseaban; fue en realidad el principio del fin. Los dos tenían un educado fuerte carácter (pero diferente); los dos amaban África (pero de diferente forma); los dos querían vivir con el otro (pero no esperaban lo mismo de la relación… suele pasar) y, se separaron educadamente aunque la ruptura fue drástica y brutal (como corresponde entre dos que se aman mucho).
Después uno acudió en ayuda del otro cuando la mala suerte le arrebató todo cuanto poseía salvo la dignidad (como corresponde cuando una verdadera amistad antecede al amor) y; el otro no aceptó el ofrecimiento, pero no por soberbia, sino por no volver a sufrir o por no hacer sufrir a uno al que aún amaba (como corresponde cuando el amor a superado a la amistad y ya no hay vuelta atrás). El film se estrenó hace 30 años pero ha envejecido mucho menos que los que acudimos al estreno y desde entonces la hemos visto una docena de veces más. Las obras de arte ganan con el paso de los años.
Los personajes de Out of África añoraban la adolescencia probablemente porque habían sido más felices en esa época de su vida, a esa edad no está uno obligado a tomar el tipo de decisiones que se les venían encima (el río de la vida sigue su curso y no se para a darnos tiempo a que decidamos sosegadamente)., En cierta forma, y a pesar de haberse enfrentado a la vida, y a la muerte en varias ocasiones, no habían superado la adolescencia o se habían negado y seguían negándose a abandonarla del todo.
Una de las historias mejor contada en el cine y que nos seduce con la pura y salvaje belleza de África. Tiene momentos sublimes y da amplio espacio para la imaginación del que la contempla. Gracias Augusto por traérnosla a nuestra memoria.
Gracias Jorge. No podía faltar un guiño a esa película, como bien dices tanto el film como África son dos buenos ingredientes para dejarse llevar.
Augusto has tocado la fibra. Es una de mis películas favoritas. La música, la fotografía, los actores, etc El otro día busque el libro para leerlo pero no lo encontre, precisamente recordando la pelicula a la q me engancho cada vez q la ponen.
Engancha es cierto Lola, una película redonda con los tempos en su sitio, el libro, África Mía, era de mi padre lo tengo por casa y, a veces vuelvo a él. Gracias por entrar y por tu comentario.